La conmemoración el 8 de octubre del establecimiento de los siete Principios Fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, adoptados durante la XX Conferencia Internacional, en Viena, Austria, en el 1965, hace 61 años, fue resultado de una larga historia iniciada en agosto de 1864, cuando se presenta el primer Convenio de Ginebra, definiendo las bases para la acción humanitaria neutral e imparcial en el tratamiento de salud a los militares heridos en la guerras.
En 1875, Gustae Moyner, uno de los fundadores del Movimiento, comienza a hablar de cuatro principios fundamentales en el trabajo de las sociedades nacionales: previsión, solidaridad, centralización y mutualidad, que hoy pueden interpretarse como los principios de humanidad, unidad y neutralidad.
El recorrido hace una pausa en 1921, luego de la primera guerra mundial -1914-1918-, se incorporan los principios de imparcialidad, independencia (política, religiosa y económica), universalidad y la igualdad de los miembros del movimiento, principios que 1946, después de la Segunda mundial se aplican en todas las sociedades nacionales.
En el año 1949, con los Convenios de Ginebra, se amplía el campo de aplicación de estos principios, reservados hasta entonces a la protección de soldados heridos y prisioneros de guerra, y agregan la protección a los civiles en situación de conflictos internacionales.
Jean Pictet, quien tuvo destacada actuación en los Convenios de Ginebra de 1949, publica un libro en 1955, que lleva al Movimiento Internacional de Cruz Roja y la Federación Internacional de Sociedades Nacionales de Cruz Roja y Media Luna Roja, a encomendar la redacción de un conjunto de principios operacionales: Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Voluntariado, Unidad y Universalidad, aprobados hace 61 años en la XX conferencia Internacional de Viena.
Hoy, esos principios sirven de base para que otras organizaciones independientes del Movimiento Humanitario, los asuman como parte de su misión, en particular los referidos a humanidad, neutralidad e imparcialidad, como es el caso de las Naciones Unidas, que los adoptó en su Asamblea General de 1991.
